Un fondo de Miami comprometido con un campo, un bono soberano que cotiza diez veces más que hace un año y un Banco Central que acelera la unificación cambiaria valoran hoy lo mismo: una recuperación que todavía no ocurre. El capital se posiciona por anticipación, no por resultados, porque las reglas que faltaban por fin están y quien entra primero fija mejor precio. El riesgo de esa anticipación es de ejecución: faltan el primer contrato aprobado por OFAC, el marco de sostenibilidad de la deuda y la prueba de que el ingreso petrolero —bajo custodia del Tesoro de EE.UU.— llega al país. La agenda corta lo empieza a decidir la semana entrante: arrancan las conversaciones de la transición, que fijan la seguridad jurídica sobre la que se apoya todo lo demás.
↳ En Venezuela, el capital privado, el mercado de bonos y la política cambiaria se posicionan sobre una recuperación que todavía no ocurre: valoran lo que esperan, no lo que hay.
La canasta alimentaria familiar se ubicó en junio en US$756,45, según el Cendas-FVM. Frente a mayo cayó 2,1% en dólares, pero en bolívares subió 11,1%.
El descenso es un efecto cambiario, no un alivio real: la canasta bajó 2,1% en dólares solo porque el bolívar se depreció más rápido que los precios, que en moneda local subieron 11,1%. El salario mínimo legal quedó fuera de la conversación —vale menos de dos dólares al mes—. La referencia útil es el ingreso familiar dolarizado: aun sumando el ingreso mínimo integral de US$240, una sola canasta lo supera en 215%. Lo que movería el dato en julio es la trayectoria del bolívar, no un cambio en la oferta de alimentos.
Si el bolívar se estabiliza, la canasta podría dejar de encarecerse en moneda local por primera vez en meses.
Si el bolívar retoma su depreciación acelerada, el abaratamiento estadístico en dólares se revierte y el costo de la alimentación vuelve a subir en la moneda en que cobra la mayoría.
El fondo estadounidense Lionheart firmó una carta de intención por unos US$400 millones por una participación en el campo PetroUrdaneta, y la canadiense New Stratus negocia otros cinco activos con PDVSA.
El fondo de inversión Lionheart Capital, con sede en Miami, firmó el 20 de julio una carta de intención para tomar, por unos US$400 millones, una participación en PetroUrdaneta mediante una filial de la sueca Keo. Al mismo tiempo, la canadiense New Stratus Energy negocia cinco activos con PDVSA y colocó US$5 millones en acciones para financiarlos. Serían de las primeras inversiones privadas de peso en el crudo venezolano desde que EE.UU. flexibilizó las sanciones al sector con las licencias generales 46 y 47.
Lionheart Capital · New Stratus Energy — vía Bloomberg ↗Lionheart: carta de intención US$400M por PetroUrdaneta (vía Keo) · Estrategia hasta US$2.250M · New Stratus (Canadá): 5 activos con PDVSA + US$5M · Licencias OFAC GL 46/47 · Pendiente: Caracas + OFACDesde que la reforma de enero abrió el petróleo venezolano al capital privado, los fondos interesados esperaron por el reglamento —dictado apenas el 7 de julio— y por las licencias de OFAC para el sector. Con ese marco casi armado, estos compromisos marcan el paso del interés a la posición: no entran a producir de inmediato, entran a asegurar el activo antes de que suba el precio de entrada. Para el inversionista, lo que importa es el tipo de actor —capital dispuesto a operar, no a intermediar—. Para el proveedor en Venezuela, anticipa el ciclo de contratación en divisas que las grandes empresas de servicios ya preparan. Lo que confirmará el giro: el primer contrato aprobado por OFAC bajo el marco nuevo.
La deuda soberana y de PDVSA se negocia cerca de 50 centavos por dólar, apostando a la reapertura petrolera, mientras la reestructuración tropieza con los bonos ligados a la corrupción.
Los títulos soberanos y de PDVSA, en impago desde 2017, se negocian cerca de 50 centavos por dólar, desde apenas centavos hace un año. El gobierno lanzó en mayo la reestructuración con Centerview como asesor —sobre un pasivo externo estimado en torno a US$170.000 millones—, frente a un comité de acreedores asesorado por Houlihan Lokey; de ese total, los títulos en cesación de pagos son unos US$60.000 millones. El 17 de julio un análisis de prensa recordó que parte de esos bonos fueron el instrumento de una trama por la que jueces federales de EE.UU. condenaron a dos ex tesoreros nacionales, un obstáculo para el canje. El economista José Guerra cifró la deuda total en US$167.000 millones y sostuvo que debe reestructurarse, pero no ahora.
Reestructuración soberana · Centerview — vía Bloomberg ↗Bono soberano ~50¢/dólar (×10 vs hace un año) · Bonos en default ~US$60.000M · Pasivo externo total ~US$170.000M (Guerra: US$167.000M) · Centerview (deudor) · Houlihan Lokey (acreedores) · Traba: bonos de corrupción condenadosLo que cambió no es la deuda sino su precio: el mercado dejó de descontar cesación de pagos y empezó a descontar acuerdo, un voto de confianza en la recuperación petrolera. Pero el rally descansa en una premisa aún sin resolver: quien negocia es un gobierno interino cuya autoridad para comprometer la deuda del país está en duda —en Venezuela el crédito público exige una ley especial de la Asamblea Nacional, y la durabilidad de un canje depende de la legitimidad de quien lo firma—. A eso se suman los títulos contaminados por el esquema ya condenado en EE.UU. Por eso, para el empresario, lo decisivo no es el orden en que cobrarían los acreedores, sino si el acuerdo será válido y sobrevivirá a la transición. A vigilar: el marco de sostenibilidad de Centerview y el respaldo que le dé el proceso político que arranca en agosto.
El BCV reunió a la banca pública y privada para coordinar medidas contra la inflación y la volatilidad cambiaria, dentro de su plan de unificación del tipo de cambio para el segundo semestre.
El 17 de julio el Banco Central de Venezuela reunió a su gabinete económico, los reguladores y la banca pública y privada para coordinar medidas contra la inflación y la volatilidad cambiaria. La reunión se inscribe en la meta que el BCV fijó para el segundo semestre: unificar el tipo de cambio dejando que la tasa oficial converja con el mercado, un acercamiento que ya redujo la brecha con el mercado no oficial a cerca de 15%, su nivel más bajo desde diciembre de 2024. El dólar oficial cerró el 20 de julio en Bs 736,93.
Banco Central de Venezuela ↗17-jul: BCV reúne banca pública + privada · Meta: unificar el tipo de cambio en el 2º semestre · Acerca la tasa oficial al mercado · Brecha con mercado no oficial ~15% (mínimo desde dic-2024) · Dólar oficial Bs 736,93Para cualquiera que opere en Venezuela esta es la más concreta de las tres señales: define a qué tipo de cambio va a costear insumos, fijar precios y pagar nómina en los próximos meses. Lo que cambió es la ambición: el BCV pasó de administrar una brecha a intentar cerrarla, sumando a la banca privada para que la convergencia no dependa solo de sus reservas. Si lo logra, el empresario gana previsibilidad —un solo tipo de cambio, menos sorpresas en el costo de reposición—. El riesgo es de secuencia: unificar sin reservas suficientes, y con el ingreso petrolero bajo custodia del Tesoro, puede acelerar la depreciación antes de estabilizarla. El indicador: si la brecha sigue cerrándose o el BCV frena el ritmo diario.