El resguardo de FinCEN a la banca: por qué una operación legal con Venezuela seguía sin poder pagarse
Washington no emitió otra licencia: le quitó al banco el miedo a mover el dinero. Dos leyes gobiernan un giro con un país sancionado —una permite, otra vigila— y hasta ahora solo se había movido una. Qué firmó FinCEN, qué destraba y a qué precio.
Un banco de Miami puede tener enfrente una operación con Venezuela perfectamente legal —autorizada por OFAC, con los papeles en regla— y aun así decir que no. No por la ley que prohíbe, sino por la que vigila. Ese "no", repetido durante años por casi toda la banca estadounidense, es lo que el Tesoro acaba de intentar desarmar. El 27 de julio, su unidad antilavado —FinCEN— se comprometió a no perseguir a los bancos que muevan dinero de reconstrucción hacia Venezuela. No emitió otra licencia; le quitó al banco el miedo. Y esa distinción, técnica en apariencia, es la que más puede cambiar el flujo real de dinero hacia el país en todo el año.
Cuando un banco de Estados Unidos considera una transferencia hacia un país sancionado, dos cuerpos de reglas —distintos, con guardianes distintos— deciden si la hace. El primero es el de sanciones que administra OFAC: define qué operaciones están permitidas. Desde 2025, una seguidilla de licencias generales fue autorizando actividades petroleras, de telecomunicaciones y de ayuda. Ese lado estuvo moviéndose a la vista de todos.
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