Harry Sargeant III y el fin del intermediario: qué pasa con quien entró cuando nadie podía
Su activo en Venezuela nunca fue el petróleo: era el permiso que otros no conseguían. La apertura de 2026 no le quitó un solo campo — le quitó la escasez, y convirtió su historial de credencial en filtro. El caso define quién sobrevive a la normalización y quién no.
En enero de 2019 una compañía registrada en Delaware dos meses antes, sin un solo pozo operado en su historial, firmó con PDVSA la explotación de tres campos petroleros. No hubo licitación. No quedó obligada a aportar capital. Un servicio especializado del sector describió los términos como inusualmente favorables. Lo que esa empresa tenía y nadie más tenía no era dinero ni técnica: era la disposición y el canal para firmar con Caracas cuando firmar con Caracas costaba caro. Así se reparte el petróleo venezolano, y el caso de Harry Sargeant III sirve para ver el mecanismo completo porque él lo recorrió cuatro veces.
El patrón es anterior a Venezuela. Entre 2004 y 2009 la petrolera de Harry Sargeant III acumuló más de US$2.660 millones en contratos del Pentágono para llevar combustible a las tropas en Irak. La ventaja competitiva no estaba en el precio del producto ni en la flota: el Departamento de Defensa exigía que el suministro a las bases del norte transitara por Jordania, y él había conseguido la carta de autorización jordana que permitía ese tránsito. El resto de los oferentes no podía cumplir el requisito.
Sigue leyendo — gratis
Regístrate y lee 3 análisis al mes, sin costo
Crea tu cuenta de lector con tu correo. Sin contraseña, sin tarjeta.
¿Sin límites? Suscríbete a Explorador desde $19/mes