Custodia o botín: qué sostiene el blindaje del ingreso petrolero venezolano
La Orden Ejecutiva 14373 mantiene el dinero del crudo fuera del alcance de los acreedores porque declara tres cosas: que es propiedad de Venezuela, que Estados Unidos solo lo custodia y que no se usa en actividad comercial en Estados Unidos. El 5 de agosto, en Las Vegas, el presidente lo describió como el pago de una guerra. Cómo funciona el escudo, sobre qué se apoya y qué lo debilitaría.
Hay acreedores de Venezuela que llevan años con sentencia firme y sin nada que cobrar. En enero apareció frente a ellos lo que parecía el objetivo perfecto: miles de millones de dólares entrando cada mes a cuentas identificables, en territorio estadounidense, a nombre de un deudor cuyo pasivo externo las estimaciones sitúan —según qué se incluya— entre US$150.000 y US$240.000 millones. Siete meses después no han tocado un dólar.
Lo que se lo impide no es un contrato ni una sentencia: son cuatro literales de la Sección 4 de la Orden Ejecutiva 14373, que no autorizan ni prohíben nada, sino que definen qué es ese dinero. De esa definición depende bastante más que un litigio.
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